TRATAMIENTO PARA EL DÉFICIT DE HABILIDADES SOCIALES

¿Qué son las habilidades sociales?

Las habilidades sociales son el conjunto de conductas y actitudes que la persona manifiesta cuando se está relacionando con los demás.

Si la persona tiene unas buenas habilidades sociales interacciona con las otras personas de manera fluida y es más exitosa socialmente, en el sentido de que es capaz de lograr sus objetivos manteniendo una sana autoestima y, a la vez, empatizando con los demás.

De esta manera, se gana el respeto y reconocimiento de las personas que la rodean, lo que provoca que su sentimiento de pertenencia al grupo sea sólido y constituya una gran fuente de satisfacción personal.

La persona que a lo largo de su vida ha adquirido habilidades sociales es más estable emocionalmente y disfruta relacionándose. En cambio, aquella que carece de estas habilidades suele tener más conflictos con los demás o bien está más aislada de su entorno de manera que, a la larga, puede ser más vulnerable a la hora de sufrir trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión.

Además, la falta de habilidades sociales puede estar asociada a problemas como la timidez o a trastornos psicológicos como la fobia social y los trastornos de personalidad (por evitación, antisocial, etc.) entre otros.

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Habilidades sociales básicas

Existen varias habilidades sociales, entre ellas:

Asertividad

La persona asertiva se comunica respetándose a sí misma (no se anula sino que expresa lo que piensa y siente cuando quiere hacerlo) y, al mismo tiempo, respetando el punto de vista y sentimientos de los demás. La asertividad está directamente relacionada con la autoestima y el bienestar emocional. Si una persona no se quiere a sí misma no será asertiva sino que tenderá a mostrar sumisión, agresividad o tendrá un estilo de comunicación sumiso-agresivo.

Escucha activa

Saber escuchar es esencial para comunicarse de manera efectiva y conectar con el otro. Muchas veces la persona cree que escucha cuando, en realidad, está más pendiente de lo que va a decir ella misma o de cómo le está viendo el otro. En estos casos no podemos hablar de escucha activa, ya que no hay un ejercicio de empatía, interés y comprensión hacia el otro. Y es que la escucha activa implica escuchar (no solamente oír) plenamente, lo que significa atender a lo que el otro dice, a cada una de sus emociones, a su expresión no verbal, etc.

Crítica constructiva

Cuando la persona sabe hacer una crítica constructiva, expresa una opinión sobre el otro de manera respetuosa, desde el deseo de ayudarle a mejorar y aportando puntos de vista útiles.

Empatía

Es la habilidad de ponerse en el lugar del otro y entender lo que siente y piensa. No implica vivir los sentimientos de la otra persona ni pensar igual que ésta. Es decir, la persona empática es capaz de comprender al otro en toda su complejidad y, a la vez, tomar perspectiva.

Permisividad con uno mismo y con los demás

La persona permisiva respeta la manera de ser y actuar de los demás, en el sentido de que no exige que se hagan las cosas como ella cree que se tienen que hacer. A la vez, no es perfeccionista y exigente con ella misma, sino que es flexible y se permite cometer errores. Esta actitud hace que la comunicación con los demás sea fluida y espontánea. Lo contrario sería aquella persona excesivamente exigente, que se crea unas expectativas exageradamente rígidas sobre cómo se tendrían que comportar los demás y ella misma. Cuando no se cumplen sus expectativas, esta persona nada permisiva se desborda con sentimientos de rabia o tristeza que provocan un gran malestar.

Aceptación de críticas

La persona que tiene la habilidad social de aceptar las críticas constructivas, no se enfada ni baja la cabeza ante éstas. Al contrario, escucha, pide más información al respecto y agradece estas valoraciones para pasar a tenerlas en cuenta, si se da cuenta de que le son útiles, o rebatirlas en el caso de estar en desacuerdo. Saber aceptar críticas es reflejo de una sana autoestima. Ante críticas destructivas, la persona con una buena inteligencia emocional y hábil socialmente las ignora directamente o bien es capaz de pedir respeto con serenidad.

TRATAMIENTO PARA ADQUIRIR HABILIDADES SOCIALES

En mi consulta realizo el entrenamiento en habilidades sociales atendiendo a las necesidades del paciente y teniendo muy en cuenta también cómo es su entorno.

Después de analizar estilo de comunicación, tendencias de personalidad, manera de pensar y autoestima se procede a entrenar todas aquellas habilidades que se encuentran debilitadas.

Además, se evalúa si existen psicopatologías asociadas (depresión, ansiedad…) para incluirlas en el tratamiento psicológico.

Contacto

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