TRATAMIENTO PARA LAS OBSESIONES Y PREOCUPACIONES

Obsesiones y preocupaciones

Muchas de las personas que acuden a mi consulta se quejan de que no pueden parar de dar vueltas a determinados pensamientos que se hacen muy repetitivos, intensos o demasiado frecuentes. Pueden llegan a invertir muchísimo tiempo pensando y pensando lo mismo, entrando así en un bucle del que es difícil salir.

Se trata de sujetos que sufren porque sienten que no pueden desconectar de sus preocupaciones u obsesiones. No saben cómo gestionarlas, controlarlas o eliminarlas para vivir en paz.

Aunque las obsesiones y preocupaciones coinciden en ser pensamientos (o imágenes) desagradables y repetitivos que provocan malestar, es importante diferenciar estas dos problemáticas.

Tratamiento Depresión

Las obsesiones y el Trastorno Obsesivo Compulsivo

Las obsesiones son pensamientos, imágenes o ideas que aparecen espontáneamente y que son percibidas por la persona que las sufre como raras, absurdas o inapropiadas, pues no se trata de preocupaciones por problemas cotidianos ni nada que se le parezca.

Estos pensamientos o imágenes se hacen repetitivos y cada vez más persistentes, de manera que toman el control del día a día del sujeto.

La persona siente que son pensamientos intrusos porque no los quiere tener: aparecen y se quedan en su mente en contra de su voluntad y, además, no encajan en su sistema de valores, preferencias personales o manera de ser.

Imaginemos el caso de un hombre heterosexual que siente que quiere a su pareja. Un día se cruza con un chico a su parecer atractivo y, de repente, le viene el pensamiento: “¿a ver si es que soy homosexual?”. Imaginemos que este pensamiento va cogiendo fuerza y, a pesar de que cree que es absurdo, no puede desconectar de él hasta el punto de llegar a dudar sobre sus preferencias sexuales.

Otro tipo de obsesiones serían las relacionadas con ideas de contaminación, estar en peligro o ser uno mismo peligroso, ideas filosóficas o existenciales muy abstractas, pensamientos sobre la muerte frecuentes y de diversa índole, etc.

Estas obsesiones provocan muchísima ansiedad y es por esto que la persona suele intentar neutralizar de alguna manera este malestar. Lo hace a través de las denominadas compulsiones.

Así, por ejemplo, el hombre heterosexual que ha tenido la obsesión “¿a ver si es que soy homosexual”? estará pendiente constantemente de si todavía siente atracción por las mujeres y hará comprobaciones al respecto para asegurarse de que sus preferencias sexuales no han cambiado. O la persona que tiene el pensamiento constante “voy a contagiarme de enfermedades” se lavará las manos varias veces cada vez que abre el grifo, entre otras compulsiones.

El individuo que tiene obsesiones que trata de neutralizar con compulsiones está sufriendo un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y debe ponerse en manos de un profesional lo antes posible.

Tratamiento psicológico del TOC

El tratamiento va dirigido a dejar de tener obsesiones y compulsiones para poder hacer una vida normal.

El tipo de intervención que realizo se basa principalmente en el modelo de psicología cognitivo-conductual, que se caracteriza por fundamentarse en técnicas y procedimientos de eficacia demostrada.

A través del tratamiento del TOC, la persona adquiere habilidades para gestionar la ansiedad provocada por las obsesiones y deja de realizar las compulsiones que tanto interfieren en su vida.

Además, a partir del entrenamiento en diferentes técnicas, el paciente acaba dominando a las obsesiones hasta el punto que no le molestan y acaban desapareciendo.

En ocasiones, se aconseja combinar el tratamiento psicológico con terapia farmacológica.

Las preocupaciones y el Trastorno de Ansiedad Generalizada

A diferencia de las obsesiones, que son definidas como absurdas e intrusivas, las preocupaciones son percibidas por el sujeto como inquietudes o pensamientos sobre problemas normales del día a día. Éstas son un problema cuando se vuelven demasiado persistentes y provocan ansiedad, estrés o malestar.

La persona puede preocuparse en exceso por cuestiones relacionadas con su trabajo, una enfermedad existente, los estudios, el bienestar de la familia, conflictos con otras personas, etc.

Cuando estas preocupaciones, en lugar de resolverse, pasan a provocar ansiedad durante mucho tiempo (como mínimo 6 meses) decimos que la persona sufre un Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG).

Tratamiento del TAG

El tratamiento que realizo en mi consulta es de tipo cognitivo-conductual, lo que implica que utilizo técnicas y tareas terapéuticas de eficacia demostrada a través de estudios científicos. Además, en función del caso, también puedo basarme en otros modelos como el humanista o el sistémico.

Algunos de los objetivos que pueden establecerse en el tratamiento del TAG son:

  • Control de la ansiedad provocada por las preocupaciones mediante técnicas de relajación, entre otros procedimientos.
  • Gestión de las preocupaciones a través de reestructuración cognitiva, a partir de la cual la persona aprende a modificar los pensamientos negativos y catastróficos que le provocan malestar, de manera que éstos se vuelvan más realistas y positivos
  • Entrenamiento en técnicas de resolución de problemas para conseguir que las preocupaciones derivadas de problemas solucionables sean solamente el primer paso para empezar a ocuparse de manera efectiva, provocando que el motivo de preocupación desaparezca.
  • En el caso de los problemas sin solución que generan una preocupación permanente a la persona, se dan las herramientas necesarias para que ésta aprenda a adaptarse a la situación sin tener que sufrir ansiedad generalizada.

El tratamiento del TAG también incluye la evaluación y terapia de cualquier otro trastorno o problema psicológico que pueda estar sufriendo el paciente: depresión, ataques de ansiedad, trastornos de personalidad, etc.

Contacto

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